Entre las orcas de Península Valdés hay individuos que, con el tiempo, se vuelven una referencia. Para quienes las estudiamos y para la comunidad que las sigue año tras año. Pao (OE-007) y Jaluel OE-0028) son dos de ellos: dos de los machos más imponentes y reconocibles de la población del Atlántico Sur.

En 2021 los registramos en una interacción que, lejos de ser una rareza, dice mucho sobre cómo es la vida social de estos animales.

Lo que vimos

Pao y Jaluel protagonizaron una interacción sexual cercana y sostenida, que ambos parecían buscar por igual. No hubo persecución ni conflicto. Hubo dos animales involucrados en un comportamiento que provocaban y mantenían juntos.

Para quien observa orcas con frecuencia, escenas como esta no son extraordinarias. Forman parte de lo que se ve cuando se acompaña a una población a lo largo del tiempo.

Un comportamiento natural y documentado

El comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo está ampliamente documentado en el reino animal. Se ha observado en cientos de especies, desde insectos hasta grandes mamíferos, y los cetáceos no son la excepción.

Según la interpretación más aceptada, todo parece indicar que estos comportamientos cumplen funciones sociales antes que reproductivas: fortalecer vínculos, reducir tensiones, jugar, reconocerse. En especies de vida social compleja, como las orcas, el sexo no es únicamente un medio para reproducirse. Es también una forma de relación.

Conviene ser honestos con lo que sabemos y con lo que no. No podemos afirmar qué sienten Pao y Jaluel, ni traducir su conducta a categorías humanas. Lo que sí podemos decir es que lo que hacen es común, es natural y forma parte del repertorio normal de su especie.

Por qué lo contamos hoy

Hoy se celebra el Día del Orgullo. Y aunque sería un error proyectar sobre estos animales una identidad que es profundamente humana, hay algo en esta escena que vale la pena mirar.

La naturaleza no conoce el prejuicio. No clasifica, no excluye, no pide permiso. La diversidad, en el océano, no es la excepción: es la regla. Lo que en el mundo humano todavía cuesta aceptar, en el mar simplemente sucede, y sucede desde siempre.

Quizás por eso Pao y Jaluel tienen algo para enseñarnos. No porque sean un símbolo de algo nuestro, sino porque nos recuerdan que pertenecemos a un mundo enorme y diverso, donde la vida se expresa de infinitas formas.

La naturaleza es libre, y nosotros somos parte de ella

La naturaleza es libre, y nosotros somos parte de ella. Y eso, hoy y siempre, es orgullo.

Si querés conocer a Pao, a Jaluel y a las demás orcas del Atlántico Sur, descubrí el catálogo de nuestra plataforma orcaexplorer.com.