Hay una técnica de caza que convirtió a las orcas de Península Valdés en un fenómeno conocido en todo el mundo: el varamiento intencional. Una orca sale del agua, queda apoyada sobre la playa para capturar a su presa y, segundos después, vuelve al mar. Es arriesgada, precisa y, sobre todo, aprendida. Esta es la historia de ese comportamiento y de quien lo dio a conocer.
Qué es el varamiento intencional

El varamiento intencional es una de las técnicas de caza más extremas que existen en el mar. La orca acelera hacia la costa, se impulsa fuera del agua y queda varada sobre la playa para capturar una cría de lobo o de elefante marino que está cerca de la orilla.
La maniobra tiene un costo. Como la orca pesa varias toneladas y es mucho más grande que su presa, encalla mientras el agua todavía corre a su alrededor. Para volver al mar arquea el cuerpo, levanta la cabeza y la cola y se mece de lado hasta quedar paralela a la playa, de modo que la siguiente ola la ayude a despegarse del fondo. En los estudios hechos en Punta Norte, ninguna orca quedó varada de forma permanente: por lo general bastaban dos a cuatro olas para soltarse. Aun así, es una conducta de riesgo. Si algo sale mal, el animal puede quedar atrapado en tierra.
Dónde y cuándo ocurre

Este comportamiento es característico de Península Valdés y se concentra en dos lugares y dos momentos del año. En Punta Norte se observa sobre todo entre marzo y abril, cuando las crías de lobo marino empiezan a entrar al agua. En Caleta Valdés ocurre hacia la primavera, con las crías de elefante marino. En ambos casos, las orcas se acercan a la costa justo cuando los cachorros, todavía torpes en el agua, son más vulnerables.
Es, además, una rareza a escala global. El varamiento intencional para cazar en la playa se documentó solo en unos pocos lugares del planeta, entre ellos las islas Crozet, en el océano Índico. Península Valdés es uno de esos contados sitios donde puede verse.
Una técnica que se aprende

Lo más asombroso es que no se trata de un instinto, sino de una conducta aprendida. Las madres la enseñan a sus crías durante años, muchas veces en playas donde no hay ninguna presa, solo para practicar. Las orcas jóvenes se lanzan a la arena, quedan varadas unos segundos y vuelven al agua, ensayando una y otra vez una maniobra que más adelante usarán para cazar.
Así, generación tras generación, la técnica se transmite dentro de la familia. Por eso hoy se la entiende como una cultura propia de estas orcas: un saber que no viene escrito en los genes, sino que se traspasa de un individuo a otro. Los equipos que estudian la población describen a estas orcas residentes como portadoras de esa cultura del varamiento, organizadas en grupos familiares liderados por hembras.
Juan Carlos López, el guardafauna que la mostró al mundo
Gran parte de lo que hoy sabemos no se conocería sin Juan Carlos López. Guardafauna en Punta Norte desde 1975, pasó años observando a estas orcas con una paciencia enorme, registrando sus marcas, sus comportamientos y sus técnicas de caza desde la costa.
A fines de los años setenta presentó sus observaciones en un congreso internacional de especialistas en mamíferos marinos. Lo que mostraba, orcas saliendo a la playa para cazar y madres enseñando a sus crías, dejó atónita a la sala, donde había referentes mundiales del estudio de las orcas como Michael Bigg y John Ford. Le pidieron que lo publicara. El resultado fue un trabajo firmado junto a Diana López y aparecido en 1985 en la revista Journal of Mammalogy: la primera descripción científica del varamiento intencional a nivel mundial.
En el camino, López armó además uno de los primeros catálogos de fotoidentificación de estas orcas, reconociendo a cada individuo por su aleta dorsal y su montura. Hoy sigue siendo, después de más de cinco décadas dedicadas a estos animales, una referencia ineludible. Gran parte de esta historia empezó con su mirada atenta frente al mar.
Pao, heredero de una tradición

El protagonista de estas increíbles imágenes, captadas por Matías Popoff, es Pao (OE-0007), uno de los grandes machos que venimos siguiendo en Orca Explorer. Pao es heredero de esa tradición: una de las orcas que hoy mantiene viva la técnica del varamiento en las costas patagónicas.
Seguir a un individuo como Pao a lo largo del tiempo, ver cómo caza y cómo cambia, es posible gracias a que muchas personas aportan sus registros. Cada foto fechada suma una pieza a su historia.
Documentar para cuidar
Documentar a estos individuos y a sus comportamientos, foto por foto, es una forma de cuidar lo que los hace únicos. Es también la manera de sostener en el tiempo el legado de quienes, como López, empezaron a mirar estas costas con atención.
Podés conocer a Pao y al resto del catálogo en orcaexplorer.com Y si tenés fotos de orcas de la región, viejas o recientes, podés sumar tu avistamiento y ser parte de esta historia compartida.

