Orca Explorer llegó a la Antártida. Christian Rotger, fotógrafo a bordo de barcos de expedición, registró un grupo de orcas en el estrecho de Gerlache, y a partir de sus fotos se creó el primer perfil antártico de nuestro catálogo: una orca de aleta dorsal muy particular a la que Christian llamó Kuan.

Una hora alrededor del barco

Christian trabaja en barcos que recorren la costa oeste de la península antártica. En una de sus expediciones, a la altura de la bahía Wilhelmina, el barco se cruzó con un grupo de unas doce orcas. No pasaron de largo: según su registro, estuvieron cerca de una hora nadando alrededor de la embarcación.

Kuan

Su aleta dorsal muestra un gran muesca en la parte baja del borde posterior y una muesca más chica en la parte superior. Esas marcas son las que permiten reconocerla como un individuo único, y las que van a permitir encontrarla de nuevo si alguien vuelve a fotografiarla.

Que sea el primer perfil antártico de Orca Explorer no significa que sea una orca desconocida para la ciencia. En la península antártica hay equipos que fotoidentifican orcas desde hace más de dos décadas, y es posible que Kuan ya figure en otro catálogo. Si es así, mejor: cruzar registros entre catálogos es justamente como se construye el conocimiento sobre estos animales.

No todas las orcas antárticas son iguales

En las aguas que rodean la Antártida conviven varias formas de orca que se diferencian por su tamaño, su coloración, lo que comen y dónde viven. Los investigadores las llaman ecotipos, y algunas son tan distintas entre sí que podrían ser especies diferentes.

Tipo A. Es la orca de aspecto clásico, blanca y negra, y la más grande de las antárticas. Prefiere las aguas abiertas, sin hielo, y se alimenta sobre todo de ballenas minke antárticas y, ocasionalmente, de elefantes marinos.

Tipo B grande, la orca del hielo. De tonos grises y blancos, con una capa oscura sobre el lomo y una mancha postocular enorme, de alrededor del doble del tamaño que la del tipo A. Vive entre los témpanos y caza focas con una técnica muy particular: varias orcas nadan juntas hacia un témpano y generan una ola que lo inclina y arrastra a la foca al agua.

Tipo B pequeño, la orca del Gerlache. Más chica y más gregaria, es la que más se ve en la península antártica, con una zona de concentración justamente en el estrecho de Gerlache. Se la observó muchas veces alimentándose de pingüinos, aunque sus inmersiones profundas sugieren que también podría comer peces o calamares.

Tipo C, la orca del mar de Ross. Es la orca más chica que se conoce: los machos adultos rondan los seis metros. Tiene una mancha postocular angosta e inclinada hacia adelante, vive entre el hielo de la Antártida oriental y se alimenta de peces, entre ellos la austromerluza antártica.

Tipo D, la orca subantártica. La más misteriosa. Tiene una mancha postocular diminuta, la cabeza redondeada y una aleta dorsal angosta y puntiaguda. Vive al norte de los 60° Sur, en aguas subantárticas, y hasta hace pocos años se conocía por un puñado de avistamientos. En 2019, un equipo de investigación se encontró con un grupo de ellas a unos 100 kilómetros del cabo de Hornos.

Las orcas antárticas suelen verse amarillentas por las diatomeas, unas microalgas que se acumulan sobre la piel en aguas frías. Las de tipo B, además, hacen viajes relámpago hasta aguas subtropicales: una orca seguida por satélite recorrió más de 8.000 kilómetros hasta el sur de Brasil y volvió a la Antártida en 42 días. Los investigadores proponen que esos viajes les permiten renovar la piel en aguas templadas, donde pierden menos calor.

Lo que sabemos, lo sabemos por fotos

Buena parte de lo que se conoce de estas poblaciones viene de la fotoidentificación. En la península antártica, un equipo de investigación analizó unas 12.500 fotografías tomadas desde barcos de turismo y de investigación, y con ellas identificó a 191 orcas de tipo A. Un estudio posterior estimó que en las aguas costeras de la península viven unas 740 orcas del tipo B pequeño, una población estable, y alrededor de 100 del tipo B grande, con una tendencia en descenso.

Muchas de esas imágenes salieron de barcos de turismo, como las de Christian. Cada temporada, miles de personas navegan por la península con una cámara en la mano, y muchas se cruzan con orcas. Esas fotos, sumadas, pueden decir mucho más de lo que dice cada una por separado.

Sumá tus orcas antárticas

Si viajaste a la Antártida y te cruzaste con orcas, tus imágenes pueden sumar mucho, aunque hayan pasado años. Cada foto puede aportar una vista de Kuan que todavía no tenemos, completar el perfil de otra orca de su grupo o abrir la historia de una nueva.

Detrás de cada orca hay un individuo con su historia. Ayudanos a conocerlas: sumá tus avistamientos en orcaexplorer.com.

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