El sábado 20 de junio, al caer la tarde, unos kilómetros al norte de Playa Unión, en la zona que muchos conocen como El Sombrerito, Tobías Mussio fotografió a un grupo de orcas en el que estaban Shekei (OE-0008), Konke (OE-0033) y dos crías. Entre ellas estaba Pao (OE-0007), quien apareció sorpresivamente con la punta de su aleta dorsal seriamente lastimada.
A primera vista, observando un par de fotografías, parecía que había perdido esa punta por completo. Pero al analizar más de cincuenta fotografías del mismo encuentro, tomadas de ambos lados del animal y en distintos momentos, llegamos a una conclusión mas completa. Esto es lo que pudimos concluir hasta el momento:
Antes que nada; ¿Porqué decimos que es Pao?

Diferentes fotografías que muestran la aleta completa de la orca dejan ver marcas características de Pao (OE-0007). Junto con la forma de su mancha post ocular y las orcas conocidas que lo acompañaban, nos permiten confirmar con un gran grado de certeza que se trata de él.
Una punta que aparecía y desaparecía

Acá está lo interesante. Al revisar nuevas fotografías encontramos algo desconcertante: en algunas, la aleta se ve casi completa, aunque muy lastimada. En otras, parece faltarle un gran pedazo de la punta. Y estas dos versiones no se suceden en el tiempo, primero entera y después sin punta, sino que se alternan entre fotos tomadas en distintos momentos y desde distintos lados.
Podríamos pensar que se trata de dos individuos con lastimaduras similares pero un análisis detallado muestra que se trata del mismo animal y la misma herida.

Lo que mejor explica estas observaciones es que la punta no se habría desprendido completamente. Todo parece indicar que sufrió una lastimadura importante con cierta pedida de masa en la punta de la aleta pero que gran parte de ella quedó colgando hacia el lado derecho del animal. Según el ángulo desde el que se la fotografíe y la perspectiva de la imagen, daría la impresión de que la punta falta por completo.

Pero esto no seria tan así. Si bien parte de la punta pareciera haberse perdido en el incidente, la cantidad faltante puede ser mucho menos de lo que parece a primera vista.
Por qué hicieron falta más fotografías
Este caso muestra algo central en nuestra forma de trabajar: una sola fotografía puede inducir a conclusiones poco precisas. Dos fotos nos hicieron pensar que Pao había perdido la punta de su aleta por completo. Más de cincuenta imágenes, tomadas de ambos lados y en distintos momentos, nos indica que gran parte de la aleta sigue ahí, lastimada e inclinada hacia un lado.
La opinión de Pablo Meyer, médico veterinario e investigador de mamíferos marinos en Punta Norte
Las orcas que viven en libertad establecen complejas relaciones sociales, tanto con los integrantes de su propio grupo como con individuos de otras zonas. Estas interacciones pueden dejar marcas visibles en la piel. Muchas de las lesiones observadas en las orcas son consecuencia de contacto físico con otros individuos, aunque también pueden originarse durante eventos de depredación o por causas asociadas a la actividad humana, como colisiones con embarcaciones o enmallamientos en artes de pesca.
Entre las marcas más características se encuentran las denominadas "marcas de rastrillo". Estas lesiones consisten en una serie de surcos relativamente paralelos producidos por los dientes de otra orca, y recuerdan al patrón que deja un rastrillo al pasar sobre la tierra.
Las heridas observadas en el caso de Pao, son compatibles con este tipo de lesiones. Sin embargo, la causa de la interacción que las produjo permanece desconocida.
El seguimiento fotográfico de la evolución de la herida a lo largo del tiempo será de gran importancia para comprender mejor los procesos de cicatrización y recuperación en esta particular población de orcas.
¿Y ahora qué pasa con la aleta?
Las heridas de este tipo tienden a cicatrizar y a dejar marcas permanentes. La punta de Pao podría quedar curvada, o recuperar parte de su rigidez con el tiempo. Todavía no lo sabemos, y habrá que esperar nuevos registros para verlo.
Lo que sí podemos decir es que una lesión así no condena a un animal. Varios machos adultos llevan marcas de heridas mucho mayores que esta y hacen una vida normal. Un ejemplo es Forastero (OE-0022). Por eso creemos que la salud de Pao no corre riesgo, aunque vamos a seguir atentos a su evolución.

Una historia que sigue abierta
Estas son las conclusiones que podemos dar hasta hoy. Como pasó con la primera impresión, podrían ajustarse con nuevas fotos y con el tiempo. Esa es, justamente, la parte más valiosa de seguir a un mismo individuo: cada avistamiento agrega una pieza.
Si te cruzás con Pao, sumá tu avistamiento en orcaexplorer.com. Esta historia continúa, y se cuenta entre todos.

