Un caso especial donde la aleta y la montura todavía no alcanzan

Las crías de orca son un caso particular de una regla más general: cuándo crear un perfil nuevo. Y son particulares por una razón concreta. Durante sus primeros tiempos de vida, algunas vistas de identificación que solemos usar para identificar a un adulto todavía no sirven.

En el agua se identifican por la madre. En la plataforma, no.

En el mar, una cría es fácil de identificar: va siempre pegada a su madre y casi nunca se separa de ella. Ese contexto basta para saber de quién es cría.

Pero en Orca Explorer ese contexto no existe. Lo que se carga es una fotografía individual, y las vistas se recortan y se asocian a un perfil sin la madre al lado, ni al subir la foto ni al trabajarla después. La plataforma solo puede apoyarse en lo que muestra el cuerpo de la propia cría.

Cómo se ve una cría joven

A muy temprana edad, las crías son muy oscuras. La aleta dorsal es pequeña, y la montura es casi inexistente, todavía muy negra y sin definición.

La consecuencia es directa: dos fotos de la vista de aleta dorsal y montura de dos crías distintas suelen verse prácticamente iguales. En esa etapa, esa vista no permite distinguir a un individuo de otro.

La mancha post ocular es la clave

Hay una excepción importante. La mancha post ocular ya tiene, desde el comienzo, la forma identitaria que acompañará a la orca durante toda su vida, y es distinta en cada individuo.

Por eso, en una cría joven, la mancha post ocular es lo que más nos dice de quién se trata. Es el rasgo en el que conviene apoyarse cuando el resto todavía no aporta información.

Cuándo crear el perfil de una cría

De acá se desprende una regla clara. Una foto de la vista de aleta dorsal y montura solo debería usarse para crear el perfil de una cría cuando muestra una marca que individualiza a ese animal de manera inequívoca.

Sin esa marca, esa vista no alcanza. Crear perfiles a partir de fotos genéricas de crías llevaría a una superpoblación de perfiles que se parecen entre sí y a los que sería muy difícil asociar nuevas fotografías. Es exactamente el problema que la regla general busca evitar.

Con el tiempo, la cría se vuelve identificable

Esto cambia a medida que la cría crece. La montura empieza a marcarse con un color más claro y a desarrollar marcas propias, que se van sumando. A la aleta dorsal se le agregan marcas y muescas.

Recién en ese momento las vistas de aleta y montura permiten identificar al individuo con certeza, como en cualquier adulto. Hasta entonces, la mancha post ocular, o una marca inequívoca, es lo único que justifica crear su perfil.